Junto
con el crecimiento de una comunidad lo más común es que comiencen a surgir problemas
de distintas índoles, entre ellas, la seguridad es uno de los problemas que más
existen en todas las sociedades del mundo, pues las personas cada vez le tienen
más miedo a las cosas y no es de extrañar, pues en una sociedad como la
nuestra, ya hasta te pueden apuñalar solo para quitarte un poco de dinero. Basándonos en el tema de la seguridad,
inclinamos nuestra investigación hacia el tema de cómo manejan la seguridad,
tanto en el Parque de Envigado como en la calle 30 Sur.
Luego
de preguntarle a varios habitantes del parque de Envigado sobre la seguridad
allí mismo, la gran mayoría terminaron aceptando que uno de los problemas más
grandes se debía a la alta influencia del alcohol sobre otros habitantes de la
zona, en otras palabras, el problema que la gente más nombró, fueron los
“borrachos” del parque, pues éstos ocasionaban muchos problemas de orden
público, sobretodo, riñas callejeras. Otro de los problemas de seguridad que
allí notamos, fue la afluencia de habitantes de la calle que tomaban el parque
como resguardo, incluso algunos de éstos también estaban borrachos, en las
bancas durmiendo o al pie de la iglesia pidiendo dinero.
El
método usado para la investigación de la seguridad en la zona de envigado fue
por medio de encuestas, observación y entrevista a distintos habitantes y a la
misma policía encargada del sector.
En
el momento de la realización de la encuesta, de aproximadamente 20 personas a
las cuales se les pidió llenar la encuesta, solo 10 accedieron a hacerlo, de
éstas 10 mujeres señalaron que lo que no les gustaba del parque hay demasiada
inseguridad. Recuerdo uno de los sucesos más sorprendentes y gracias al cual se
hizo llevar a cabo el estudio de la seguridad en el parque, fue un momento en
que se le pidió a un par de mujeres de edad avanzada llenar las encuestas y
éstas un poco nerviosas se negaron al principio argumentando que últimamente
estaban pasando cosas muy raras en el parque y que habían personas pidiendo
datos personales y ese tipo de cosas y que ellas preferían no involucrarse;
Después de una breve explicación acerca de la encuesta éstas accedieron todavía
muy temerosas al respecto, pero después de las preguntas, se tranquilizaron un
poco hasta que luego de finalizar la encuesta, el celular de nuestro
encuestador sonó y él debió contestar, alejándose unos metros de ellas,
mientras él hablaba por celular, inocentemente giró su cabeza para mirarlas y
éstas asustadas se pusieron de pié y se retiraron, tal vez pensando que se
trataba de algo sospechoso o malo.
Después
del suceso, no hubo ni detalles de a qué se referían ellas con que “estaban
pasando cosas raras” ni hubo reportes de más personas respecto a ello, lo cual
podría llevarnos a suponer que se trató nada más y nada menos que de
simplemente paranoia de éstas dos
personas.
En
la entrevista con uno de los policías encargados del CAI, éste pidió que las
preguntas se realizaran antes de grabar, tal vez para prepararse y saber qué
decir, pidió que la entrevista solo se realizara en voz, seguramente por
seguridad y no quiso dar su nombre, tal vez por los mismos motivos mencionados
anteriormente.
En
su versión, el policía acepta que uno de los mayores problemas de éste sector
se debe a los borrachos y menciona que por ese motivo, fue que el alcalde
decretó que en vía pública no se puede beber, pero que igualmente es normal que
los bebedores se hagan al polo opuesto del parque resguardándose en los árboles
y la lejanía para poder seguir consumiendo alcohol sin que la policía lo
supiera. Frente a esto, la policía realiza rondas cada cierto tiempo para
regular el consumo fuera de los bares y que cada vez que requisan o ven a
alguien consumiendo alcohol se lo quitan.
A
parte de esto, el policía agrega que el parque es bastante seguro y que los
problemas más graves que han habido son solo riñas entre los borrachos, pero
que generalmente no se presentan hurtos. Referente a éstos dice que lo más
común es que las personas dejen mal ubicados sus objetos personales o que
simplemente olviden sus pertenencias en el lugar y cuando regresan a buscarlas
ya no están, pero que esto se puede presentar en cualquier lugar y que ello ya
se sale de sus manos.
Durante
la observación si se notó bastante el consumo de alcohol fuera de los bares,
incluso en las bancas del mismo parque muy alejados de la policía, pero
igualmente se notó que los policías realizaban rondas constantes y que en el
momento que iban a pasar por la zona donde se encontraban los borrachos éstos
simplemente guardaban las bebidas.
A
parte de éstas personas, el parque se nota muy apacible y tranquilo, en
realidad no parece seguro e incluso inspira confianza, el único hecho
preocupante que notamos, sucedió al lado del mismo CAI de policía, uno de los
borrachos que se sientan a pedir dinero se acercó a uno de los vendedores de
minutos que era discapacitado sin decir o hacer nada y éste vendedor de minutos
en su silla de ruedas al ver que éste hombre se acercaba metió su mano dentro
de su riñonera y sacó una navaja de un tamaño considerable, pero tal vez solo
lo hizo para alejar al ebrio lo cual consiguió notablemente, pero esto nos dejó
la duda de que si ¿en realidad eran los policías quienes cuidaban la zona o
allí está la influencia de algunos otros grupos no legales (Como en gran parte
de nuestro país) que se encargan de dicha seguridad en el lugar? Que finalmente
aunque son por hechos bélicos, resultan siendo a veces más efectivas que las
acciones policiacas, aunque éstas resulten por medio de la represión y el
miedo.
La
seguridad es un tema obligado cuando se habla de cualquier lugar, sea público o
privado. Esta define mucho el público que la visita y las prácticas sociales que se llevan a cabo
en el lugar. El asunto de seguridad en la 30 Sur dista completamente de lo
visto en el parque. Las dinámicas
sociales dependen en una gran medida del componente de seguridad para desarrollarse.
La
seguridad aquí es privada, los mismos
restaurantes de la Calle de la buena mesa se han encargado de privatizar la
seguridad con el fin de garantizar la tranquilidad en la zona. Según cuenta el
rondero responsable, esta medida surgió
cuando a la zona comenzaron a llegar atracadores y vendedores
ambulantes. Los primeros interceptaban a los clientes en la calle donde
parqueaban y los segundos molestaban a los comensales en las mesas de afuera
que dan a la acera. Él mismo cuenta que la presencia de fuerza pública en esta
zona es nula, excepto por la esporádica visita de un policía en moto, pero que
éste no se detiene a mirar sino que es más porque la calle es parte de la ruta
hacia otro lugar. Por este motivo, la necesidad de privatizar la seguridad y
tomar cartas en el asunto se convirtió en una obligación con el fin de
preservar la clientela y la paz que antes reinaba en la zona.
Aquellos
incidentes no han pasado de algún celular robado y los vendedores ambulantes
han cedido a las presiones de no poder trabajar encima de los restaurantes,
aunque con molestia. Después de todo, esa informalidad es su trabajo. El
servicio de seguridad privada lleva más o menos 1 año y medio en
funcionamiento. Consiste en un hombre armado y equipado y un perro guardián. La
jornada empieza a las 12 del mediodía y dura 12 horas, dependiendo de a qué
hora cierre el último local, que generalmente es el restaurante bar Juana la
Cubana, que cierra enre 12:30 y 1 am. La del perro dura 8 y las 4 restantes es
sustituido por otro perro de la misma empresa de vigilancia. Conjuntamente, y
para mayor comodidad de los clientes, se presta el servicio de valet parking
con la empresa VIP, quienes están identificados con pantalón negro y camisa
amarilla con franjas de cuadros blancos y negros, son jóvenes. Su jornada
empieza a las 12 del día y tienen convenio con todos los restaurantes de la
zona. Por su parte, VIP alquila en las noches el parqueadero cubierto de
Pavezgo y adicionalmente el de Nissan y
lo que antiguamente eran unas pesebreras. Los locales afiliados pagan una
mensualidad y el restante es la cuota de cada cliente. Este valor oscila entre
los 7 mil y los 15 mil pesos dependiendo de la zona. Envigado, por su
recienticidad como zona para este tipo de público, tiene la cuota más baja
(7000) seguido por el Poblado (10000) y los eventos particulares (15000). Se
identificó como la hora de mayor flujo tanto de tráfico como de personas como
las 8 pm y se registra un flujo vehicular alto, lo que evidencia que al lugar
se moviliza principalmente en vehículo particular. El trabajador que más tiempo lleva en VIP
tiene 4 años en la empresa y 1 en la Calle de la buena mesa.
El
asunto de la seguridad ha mejorado bastante desde que la seguridad se hizo
privada, según nos cuenta el responsable de ésta. Él asegura que
definitivamente ha habido un cambio positivo aunque nunca ha habido casos de
alarma. Con un servicio de parqueo en el que hay que entregar las llaves del
vehículo y en el que los objetos dejados en este quedan por un tiempo
vulnerables, los clientes no muestran recelo al entregar las llaves, pues
cuenta el asesor de VIP que el servicio lleva un año y cuenta no solo con
excelentes referencias y un registro intachable sino que los clientes o son
bastante frecuentes o son referidos, por lo que no les incomoda. La hora en que
comienza la jornada tanto para los de VIP como para seguridad privada concuerda
con la hora en que los clientes comienzan a abordar el sitio, al mediodía. Los
locales comienzan a abrir hacia las 10
de la mañana, pero se pone en funcionamiento pleno a las 12 del día.
También, por comodidad el carro resulta una excelente opción para el público
que frecuenta la zona. No solo pueden llegar cómodos en sus vehículos sino que
no se deben preocupar por encontrar parqueadero o caminar hasta allí, sino que
de requerirlo, por un costo adicional, se ofrece el servicio de conductor
elegido. La seguridad y confianza que ha generado la zona permite disfrutar de
un ambiente libre de preocupaciones y, como cuenta el celador, quien también es
habitante de Envigado, no tiene que ver con la seguridad que se vive en el parque.
Lamentablemente
el Parque de Envigado no cuenta con un plan de ordenamiento como en la 30SUR
pues en el Parque no encuentras quien te pueda ayudar con el estacionamiento o
quien te garantice una seguridad buena y confiable y por eso se desarrollo el
mega parqueadero pero ¿para qué si ya había “El parqueadero la Ceiba? ¿Acoso no
era seguro? ¿O exigían más y de mejor calidad? ¿Demasiados carros y muy pocos
estacionamientos?
Las
personas que frecuentan la calle 30SUR
se preocuparon bastante por el tema de seguridad y ellas mismas tratan de estar
atentos a lo que dejan, dónde lo dejan y que tan prevenidos pueden o no ser y
esto lo notamos en una de las visitas donde no nos sentamos adentro de los
restaurante si no que solo nos quedamos afuera y las personas parecían algo
incómoda y con miedo pues varias
personas nos miraban y claramente en su rostro se notaba que sospechaban de
nosotros, seguramente se preguntaban que tanto anotábamos en las libretas que
cargábamos, así que con esta observación decidimos ser un poco más evidentes
con la observación, de hacer que alguna de esas persona notara que la estábamos
observando hasta que se dio la oportunidad con una mujer bastante mayor que
parecía estar con su hija de unos 30 año en Olivia, comenzamos a mirarla muy
detalladamente, la mujer tenía un atuendo bastante elegante y su visión era
totalmente clara hacia nosotros, la mirábamos bastante y la mujer se empezó a incomodar al sentirse
observada, ahora la mujer era la que nos observa a nosotros con detalle hasta
que terminó su copa de vino y se fue lo más rápido que pudo con la mirada en
nosotros.
La
zona anteriormente según algunos de los meseros de los restaurantes aseguran que
nunca han ha habido casos peligros si no que solo han sido episodios aislados,
de incidentes que no han pasado a mayores y que por la oportuna intervención de
los dueños de los locales al contratar el servicio de seguridad privada la
percepción de la calle de la buena mesa no se vio afectada, tal vez uno de los
inconvenientes que tuvimos y que hizo que la mujer tuviera miedo pudo haber
sido el hecho de que no teníamos una ropa elegante como ella, si no que
teníamos algo muy casual a lo que le decimos “pinta de estudiante” la cual se
notaba a metros. A comparación con el Parque de Envigado, las personas
simplemente nos miraban pero no con recelo sino que tenían curiosidad, ellos
querían ver que había en nuestras libretas pero siempre muy precavidos y en éste notamos varias
cosas y son: como lo hemos dicho anteriormente en este sector la proxemia es
bastante diferente si la ponemos en contraste a la de la 30SUR, en el Parque
las personas son más cercanas y en la 30SUR son más alejadas y nos dice que
genera cierta desconfianza, en el parque la apariencia física ligada a la
vestimenta no tiene mucha relevancia y automáticamente eres una parte más del Parque
de Envigado mientras que en la calle de “la buena mesa” en aquella noche nos observaron diferente y
no fuimos integrados de ninguna manera.
En la opinión del
celador que afortunadamente es residente en Envigado nos plateaba que la
seguridad en el parque es mala refiriéndose al hecho de que sea posible de que
las personas estés ebrias a las 10 de la mañana y los hombres de seguridad
sabiendo que tienen licor escondido no hagan nada, para él la ley que hay en el
parque en la que se prohibió tomar en espacios públicos no se hace
constatar ya que prácticamente ellos se
preocupan por ellos y no por la seguridad de las personas que frecuentan el
Parque. “Tú puedes hacer lo que quieras allá y nadie te dice nada” según seguridad
privada de la calle 30sur quien asegura que la seguridad que él brinda a la
calle es mucho mejor pues nos decía que no es para nada agradable para las
personas de la localidad irse a sentar al parque para ver pelear hombres
ebrios, el parque es un lugar donde hay demasiado vicio y las diferentes
condiciones a las que pertenecen las
personas hacen poner en peligro a las demás personas que frecuentan el Parque.
