Los
tipos públicos siempre han sido una parte importante de todo sector, zona o
establecimiento público ya que estos ayudan al mejoramiento del lugar para la
comodidad y bienestar de éstos mismos. Los públicos
observados en los sectores son bastante diferentes ya que se puede ver por un
lado que afecta el estrato socioeconómico y por el otro la cultura que tiene
cada persona. Los públicos que visitan la Calle de la buena mesa son variados en rango de edad más no en estrato
socioeconómico. Según nos cuenta Daniel, vienen personas de todas las edades,
sobre todo parejas jóvenes y familias. Los restaurantes tienen como público
objetivo para su administración y publicidad un rango de edades que diseñó con
un plan el socio publicista, sin embargo, este plan no es restrictivo ni
definitivo ya que, como cuenta Daniel, “se les salió de las manos” controlarlo
y es muy variado el rango de edades de los visitantes. El factor restrictivo
sería la exclusividad del sector respecto a precios, ya que son locales para
estratos 4, 5 y 6. Para comenzar los públicos que encontramos en la calle 30SUR
son muy comunes en todos los restaurante de ésta zona aunque unos se
caracterizan por ser de ambiente fuerte y otros muy tranquilos. Sabemos que los
tipos de público son difíciles de controlar y que una forma de segmentarlo
según Daniel sería por medio de los horarios en los restaurantes como puede ser un
viernes al medio día donde son todos los ejecutivos de oficina o como puede ser
un domingo que son familias, un viernes en la noche son parejas hasta que todo se sale de control en los públicos de
cada local, se magnifica y son todos los estratos y todas las condiciones
unidas.
Observando
detenidamente la fachada de los restaurantes de la zona 30SUR, es muy fácil
saber que va a hacia un público muy refinado, pues aunque todos manejan un
contexto distinto, terminan manejando colores más bien sobrios (Unos más que
otros) los cuales, hacen sentir a las personas en un lugar elegante y
agradable. Podríamos observar éstos lugares basándonos en teorías de diseño de
interiores, en las cuales todas llegan al mismo punto que consiste en que el
comprador, más que ir a comprar quiere tener una experiencia; En éste caso, las
personas entran para vivir el momento, para sentir la experiencia de estar en un restaurante italiano, una panadería
francesa, un bar cubano y eso es lo que trae a los públicos que logramos
observar.
María Santo por ejemplo atraía a un público mucho más local a comparación del Trifásico que era para personas que venían de otras ciudades y países que se querían comer el chicharrón del lugar. El público que Daniel había planeado para todos estos locales (Maria Santos, Barbacoas Burger and Beer, Olivia, Tepito y Juana la Cuaba) eran de estratos 4, 5 y 6, pensaron en personas de 30 a 50 años que actualmente estuvieran trabajando pero todo se expandió.
En
la Pizzería Olivia por volumen presenta
mayor número de clientes en un muy variado rango de edad, ya que proporciona un
ambiente familiar y agradable tanto para niños como adultos, lo que lo hace muy
atractivo para las familias. Evidente de que su estrato socioeconómico era de
un nivel alto. También se encuentran parejas
como la que evidenciamos una que iban pasando por el frente de Olivia y
no pensaron dos veces para entrar y sentarse en una mesa a comparación de otra
que pararon, pensaron y se acercaron, un
mesero los recibió pero ellos salen de nuevo buscando otro lugar y pues desde
donde veíamos el mesero parecía ofrecerles la barra donde todos se sientan pero
ellos querían una mesa individual y rechazaron la oferta de la barra. Olivia
estaba a estallar esa noche. En algún momento de la noche pasan 3 mujeres por
la acera en unos tacones muy altos, caminando algo cansadas, 2 de ellas van adelante hasta que la que va tras ellas les grita “
¡entremos aquí!” no lo pensaron y entraron y se acomodaron en la mesa central.
Unos meseros del restaurante de al lado nos miran fijamente mientras que por
sus mesas solo pasa el viento hasta que noto que las personas que entraban iban
bastante elegante o al menos se notaba si nos poníamos en comparación de ellos.
Entra otra pareja que de inmediato se sientan, éstos eran de unos 23 a 26 años,
a comparación de los otros a estos no les importo sentarse en la barra, en
seguida entra una pareja más, éstos muchos más sobrios que los anteriores de
unos 30 años aproximadamente , ellos se quedaron hablando un rato más con la
mesera que los atendió en la entrada y parecen mirar la barra con desprecio y
prefieren esperar en las bancas de afuera por una mesa individual, al sentarse
la mujer dice “ si claro, el cliente tiene la razón” lo que nos hace dudar si realmente el
problema era la mesa. En poco minutos se encuentra mucha más gente sentada en
las sillas de la entrada esperando mesa y pensamos que se iban a quedar toda la
vida esperando. Luego de un tiempo Olivia está totalmente llena pero la pareja
que mencione anteriormente sigue esperando mesa individual. Olivia da un
ambiente de tranquilidad y es muy notable al ver que las personas solo
conversan y sonríen, pasan un rato y se van.
El
hecho de que Olivia cuente con gran cantidad de clientes no quiere decir que
los demás restaurantes tenga poco flujo de clientes, de hecho, como nos cuenta
en el capítulo de seguridad el celador, sobre todo los fines de semana, la
calle de la buena mesa está a reventar y es algo que hemos presenciado.
Principalmente
el público que visita este sector, acude en la noche, ya que por los hábitos
propios de este público, debe acudir en horario no laboral y ya que son
restaurantes, lo natural es cenar en la noche. Tepito es uno de los locales de
la calle 30SUR que más se llena, aquí se suele encontrar muchas mesas unidas
por grupos de amigos y muchas parejas que disfrutan de un plato compartido. Al
estar en este lugar fuimos acogidos de inmediato, el lugar integra totalmente a
las personas en el ambiente fuerte y colorido
que tiene pues pudimos notar que
aquí las personas rían a carcajadas y
que se queden un buen tiempo sentados en la mesa disfrutando tal vez después de
comer de unos buenos tragos a comparación de Olivia donde nunca escuchamos una
carcajada solo risas muy sutiles pero Tepito es todo lo contrario a esto. Uno
de los elementos integradores del lugar es la música ya que es de mucho
ritmo y a las personas las estimula eso.
Vimos personas de casi todas las edades pero las que más frecuentan el lugar
son desde los 20 hasta los 35 años que son personas que van acompañadas en
busca de unos tragos. En esta observación encontramos a una pareja que estaba a
nuestro lado en la barra que no tenían idea de que comer así pidieron algo de
tomar y conversaron hasta que llego la comida, la mujer quedo perdida en ella,
su pareja de hablaba pero a ella parece importarle mil veces más la comida que
tiene al frente hasta que terminan y ella vuelve al mundo real, escuche un leve
comentario de “me encanto el lugar” por parte de la mujer, ya nos imaginamos
por qué. En donde se encuentran las tarimas de lucha libre vimos unas 4 meses
unidas con muchas personas de todas las edades primero pensamos que era una
familia hasta que notamos que un hombre de unos 55 años empezó hablar en inglés
así que la idea de la familia desapareció y se convirtió en extranjeros que
querían conocer la culinaria que había en el lugar.
Nos enteramos de que la administradora de Tepito se encontraba disponible así que nos presentamos y le hicimos saber sobre el proyecto de Espacio Públicos. Nos contó que el local ha sido visitado por gente de México y sus comentarios han sido que Tepito es la viva imagen de un restaurante en México y que eso los hacía sentir muy cómodos he integrados en la ciudad. Tepito acoge las personas automáticamente, las hace sentir cómodas, felices, hace que las personas salgan de lo tradicional que tiene Colombia en sus comidas y les ofrecen tacos con mariscos, quesadillas picantes, tequilas y margarita de todos los sabores, Tepito realmente invita a las personas a probar comida nueva y a conocer la verdadera comida mexicana y a decir verdad por momentos nosotros nos dejábamos llevar por el ambiente del lugar y olvidábamos lo que realmente hacíamos. El público que está en este local es evidente que su nivel socioeconómico es alto por lo que Daniel no fallo en esta parte de segmentación de su público pues todos sus restaurante tienen este aspecto definido, lo único que ocurrió fue que su público se extendió en la parte de perfil psicológico, rasgos de personalidad para ser más específicos lo que iría ligado también a la edad.
Juana
la Cubana es frecuentada por parejas, en su mayoría, el ambiente (por ser un
restaurante-bar) no es atractivo para las familias con hijos pequeños. Sin
embargo, es popular entre las parejas por su ambiente, Sentados en “Juana la
Cubana” es muy notorio en el día la presencia más que todo de familias ya
mayores (Padre, madre, hijos entre adolescentes y una fuerte influencia en
hijos adultos) los fines de semana y festivos más que todo, que van allí a
almorzar, y a hablar sobre la vida, familia, negocios, una infinidad de tópicos
a tocar en cenas familiares.
En
éste público es más destacado el padre o madre, mayores de 50 años que tuvieron
una fuerte influencia del son Cubano, para ser más específicos “Salsa Brava” y
si nos detenemos a escuchar es el tipo de música que suena allí (Celia Cruz,
Fania All-Stars, Richie Ray, Willie Colón, entre otros) sabremos perfectamente
a lo que nos referimos, son parejas que les gusta tal vez salir en la noche y
tomar una cerveza, ya que sus hijos son mayores y pueden cuidarse solos, no hay
inconveniente con que se pierdan por un rato, su música, su ambiente, un lugar
diseñado para ellos. Por eso es el público más fuerte, pues el padre que tiene
hijos adolescentes y le gusta esa música los invitará a almorzar allí o en la
noche invitará a su esposa a pasar un rato allá, al igual que los hijos
adultos, que no necesariamente sientan gusto por ese género musical desean
llevar a sus padres a un lugar donde se sientan a gusto y almorzar allí. En
Andrés Bakery justo al lado de Juana la Cubana podría notarse un contraste en
el tipo de público, pues el público de Andrés Bakery no es tan familiar ni
“rumbero” es un público más sobrio, sutil y elegante (Todo esto logrado con su
estilo gráfico y manejo de la vitrina) basado en un estilo de panadería
francesa, atraen más que todo a personas que acaban de salir de trabajar o a
grupos de mujeres ya entre los 55 años en adelante que desean reunirse a
charlar un rato y tomarse un café o comerse alguno de sus deliciosos productos.
Esto no quiere decir que no atraiga a un público joven, si no que su público
objetivo son éste tipo de personas. Barbacoa
Burger & Beer presenta un público más joven y en grupos. Su menú es
principalmente hamburguesas, gusto predilecto del público más joven y su
estética es un poco más versátil y juvenil. En el Trifásico, para contrastar,
el público es mucho más “maduro”. Este fuerte contraste hace ver cómo subsisten
en un mismo lugar como lo es la Calle de la buena mesa tanto lo foráneo como lo
extranjero y moderno. Según indagamos este fenómeno podría hallar su explicación
en, como también explica Daniel, la fama de años que tenía el Trifásico mucho
antes de la invasión a este sector de Envigado. Si bien no lo veían como una
competencia pues sus ofertas son muy distintas, sí tienen apuestas en común que
sería atraer público así este no sea el mismo. Incluso es algo impresionante
que tras 30 años de estar en aquel lugar el local más representativo de la
comida autóctona, pudiera ser invadido con éxito por culturas tan distantes
como la mexicana, americana e italiana. Daniel distingue un público muy
específico: lo extranjeros. Apunta que la formalidad cultural de Envigado y
Medellín es traer a los extranjeros a probar la cocina local y los llevan al
más famoso. Sin embargo, señala que aunque aún van parejas y familias al Trifásico,
su éxito radica en esa tendencia social. Como dice Daniel, “las tradiciones
pueden más que cualquier cosa” y es que
cuanto mayor es el público en rango de edad, menor es su adaptación y
aceptación del cambio. Lo tradicional es lo suyo, lo conocido, lo de siempre.
Parque de Envigado: tal vez, el lugar con más carga cultural e histórica de todo el municipio, más
que todo por su plaza, que aunque ha tenido una que otra reforma continúa con
su esencia que lo asemeja al pueblo que fue anteriormente, tal vez eso es lo
que hace que personas de la tercera edad sean el mayor público de éste sector,
tal vez no quieren dejar que el tiempo los absorba y solo quieren congelar el
tiempo y volver al antaño donde hacían lo mismo, después de sus laboriosas
jornadas ir a beber y hablar con sus compañeros.
En
contraste con el público de la 30SUR,
observamos la zona del Parque de Envigado donde encontramos una variedad más
amplia, guiada a la clase media y baja, que oscila entre estudiantes (de
colegio) adultos un poco mayores y ya personas de la tercera edad. Uno de los
mayores inconvenientes que podemos observar en ésta zona es la cantidad de
bares, una marcada influencia de alcohol y juegos de azar, pero aun así siguen
siendo parte esencial de la cultura de antaño en un pueblo antioqueño, tal como
decía uno de los habitantes del sector “Cada parque viene con sus borrachos”.
Tal
vez el público más importante en éste sector son las personas de la tercera
edad, pues por la estética antigua del parque y el ambiente a “pueblo” hace que
éstas personas que seguramente estaban acostumbradas al campo o ambientes de
éste tipo se sientan a gusto, como si quisieran volver a éste tiempo donde
terminaban sus labores y decidían estar un rato con sus amigos bebiendo o
conversando; Aunque éste es un público muy puntual, las actividades de éstos es
muy variada, generalmente están charlando y recordando viejos tiempos, tocando
guitarra, alimentando a las palomas o simplemente esperando reunirse con
alguien que les planteo una cita allí, no necesariamente sienten un gusto por
el parque, sino más bien por el ambiente, o simplemente asisten allí por pura
costumbre. Otro público importante que allí encontramos son los que tienen una
fuerte influencia de alcohol, que no necesariamente son personas de edad
avanzada, si no que en realidad, son jóvenes – adultos (Aproximadamente de 25
años en adelante), adultos que creen ser jóvenes (Aproximadamente de 35 a 45
años) no es de extrañar que en ésta zona existan los llamados “borrachos” y se
agrupen, lo que si se nos hizo extraño, fue que incluso mujeres, de esas edades
llegaban ya borrachas a molestar con los hombres (algo que tradicionalmente se
ve bastante molesto) es muy común que existan ya que frente al parque hay
varios bares o cantinas, lo curioso de esto, es que el lugar del parque donde
los borrachos se establecen al igual que en la cuadra donde se encuentran los
bares es al opuesto de donde está el CAI de la policía.
Éste
es uno de los públicos más notorios y polémico de la zona, pues aunque a muchos
les molesta, otros dicen que es totalmente normal, pero en realidad hace parte
vital del parque, no solo por el ámbito tradicional, si no económico, pues
éstos borrachos son los que mantienen los bares y el casino a flote, aunque
esto le haga más mal que bien a la zona.
También
allí podemos encontrar jóvenes de un colegio cercano, que aunque no es un
público muy fuerte, algunos se sientan en el lugar a charlar un rato o a
consumir alguno de los productos de los vendedores ambulantes. Encontramos también
que uno de los factores que mantiene al público en el parque es la iglesia,
pues muchos adultos y adultos mayores van a la iglesia a rezar y salen después
a encontrarse con viejos amigos o a hacer nuevos. Todos éstos, desde los
jóvenes, hasta algunos de los que entran a la iglesia, se podrían considerar
más un público casual, pues van de paso por allí y algunos se quedan y otros
simplemente se van.
Algo
interesante que fue bastante similar entre éstos públicos, es que todos éstos
eran bastante curiosos al ver que nuestros escribíamos en libretas, y tal vez
una de las diferencias culturales más notorias era el concepto de proxemia,
pues algunos pasaban caminando tan cerca de nosotros porque al parecer esa es
la cercanía que maneja las persona y otras eran para leer lo que escribíamos
rápidamente, que resultaba bastante incómodo para nosotros. En una de nuestras
visitas realizada, en especial un día sábado, el Parque cambia drásticamente
pues en semana lo único que veíamos eran borrachos y teníamos la idea de que
eso era lo único que había hasta aquel día en el que observamos que se
encontraban muchas familias con sus hijos en todos los alrededores del parque,
muchos vendedores de algodón de azúcar, churros
y empanadas, aquel día había donaciones de sangre donde varias personas se acercaban y donaban.
Esta vez no vemos a personas con cervezas en la mano si no personas pasando
tiempo con su familia, con un tinto en la mano o con nada. Hay vendedores
ambulantes jóvenes que se acercan a las personas a ofrecerles personalmente si
quieren comprar. Hay muchas personas de la tercera edad que van cogidas de la
mano, hay mujeres comiendo helados, niños corriendo tras las palomas y nosotros
muy probablemente los únicos jóvenes acá sentados pero como es de esperar en un
parque se encuentran dos jóvenes en la mitad del parque y siguen su camino.
La
conducta de las personas en el parque es bastante particular, observamos a un
hombre que estaba sentado tocando la guitarra que lo hacía por placer y poco a
poco fueron acercándose las personas para mirarlo cantar y tocar la guitarra y
lo disfrutaban aunque no dijeran o hicieran algo con las manos, el solo hecho
de que estuvieran allí parados contemplándolo era signo de que les gustaba lo
que escuchaban. Las mujeres son diferentes, son mujeres que están entre los 45
y 60 años que van de paso, se sientan a tomar algún café y en seguida se van.
En
una de las oportunidades de visita notamos que en un grupo de hombres se
saludaban con la frase “Hola gonorreas” seguido de con el hecho de que al
frente de la puerta de la iglesia había un “habitante de la calle” cantando
mientras se paraba y caminaba hacia nosotros tambaleándose de un lado para
otro, vemos demasiados indigentes dormidos en las bancas y en esta ocasión eran
las 10 del mañana y todos llegamos a la conclusión que uno de los factores que
influye en el público es su nivel de educación.